El "Convenio sobre las zonas húmedas de importancia
internacional", firmado en Ramsar (Irán) el
2 de febrero de 1971 y que entró en vigor el 21
de diciembre de 1975, busca favorecer la conservación
de zonas húmedas y de aves acuáticas por
medio de su determinación y de su delimitación,
el estudio de sus aspectos característicos, y la
puesta en marcha de un plan de acondicionamiento que permitirá
la conservación y la valorización.
Los objetivos del Convenio de Ramsar son:
- Delimitar las zonas húmedas de importancia internacional
que se incluirán en una lista que podrá
ser ampliada o reducida según el caso.
- Elaborar y poner en práctica programas que favorezcan
la gestión racional de las zonas húmedas
en cada uno de los territorios de las Partes.
- Crear reservas naturales en las zonas húmedas,
independientemente del hecho que ellas sean o no incluidas
en la lista.
- Fomentar las investigaciones, los intercambios de datos
y las publicaciones relativas a las zonas húmedas,
a su flora y a su fauna.
- Aumentar, con una gestión apta y apropiada, el
número de aves acuáticas, de invertebrados,
de peces y de otras especies, así como la flora.
- Promover conferencias.
- Evaluar la influencia de las actividades antrópicas
en las zonas contiguas a la zona húmeda, permitiendo
las actividades eco-compatibles.
El artículo 1 del Convenio de Ramsar define las
zonas húmedas como: "extensiones de marismas,
pantanos, turberas o de aguas naturales o artificiales,
permanentes o temporales, donde el agua está estancada
o corre, dulce, salabrosa o salada, y que comprende extensiones
de agua marina donde la profundidad, en marea baja, no
supera los seis metros."
Desde el punto de vista ecológico, las zonas húmedas
son consideradas como los ecosistemas más ricos
en vida pero, dada su naturaleza intrínseca, siguen
siendo extremadamente vulnerables. Su evolución
está, en efecto, asociada generalmente a la variación
en los cambios de los cursos de agua que las han formado
y por tanto estas variaciones, aunque pequeñas,
pueden causar una rápida desaparición de
las especies vegetales y animales caracterizadas por sus
adaptaciones fisiológicas particulares.
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| Foto
(desde la izquierda): vegetación palustre de
Simeto (Catania) y ciénaga Gurna (Mascali,
Catania). (© 2005 Giovanni Spampinato) |
La importancia del Convenio de Ramsar es, no solo el
haber reconocido la interdependencia entre el hombre y
su medio ambiente, sino también el haber atribuido
a las zonas húmedas su justo "valor".
Estas áreas son, en efecto, fundamentales para
ciertas funciones ecológicas tales como la regulación
del régimen de las aguas y el mantenimiento de
algunos hábitats especiales para la flora y la
fauna.
Los Países
que han suscrito el Convenio de Ramsar reconocen la importancia
de frenar la invasión progresiva del hombre y la
desaparición de las zonas húmedas, para
llevarlo a cabo es fundamental disponer de una política
nacional clarividente coordinada con la acción
internacional.
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