La protección de los recursos vegetales a través
de la creación de bancos de semillas comenzó
en el siglo XX. La primera alarma a propósito de
la erosión genética global de la diversidad
vegetal la lanzaron en 1920 por Harry Harlan y Nikolai
Vavilov. Ambos denunciaron los peligros del abandono de
las culturas tradicionales en beneficio de nuevas variedades
seleccionadas por el hombre y ampliamente difundidas en
el mundo.
Los bancos de semillas nacieron de la necesidad de los
productores de tener acceso a depósitos de material
regenerable. Su papel en la conservación es fundamental
desde 1970, después de unas graves pérdidas
sufridas por las producciones americana y soviética
de maiz, debidas principalmente a una falta de diversidad
genética. Después de estos sucesos, en 1974,
el gobierno de los Estado Unidos creo el Ministerio de
Recursos Genéticos de Plantas (conocido hoy como
IPGRI) que a su vez ha creado una red mundial de bancos
de semillas (gene banks). Esta organización incluye
actualmente programas universitarios de regeneración,
unidades gubernamentales de conservación de semillas
y el Consultative Group on International Agricultural
Research (CGIAR), una organización a escala mundial
formada por 16 centros de investigación agrícola
y fundado para difundir la Revolución Verde en
el desarrollo de las Naciones, con la ayuda del Banco
Mundial y de sus agencias internacionales de asistencia.
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| Numerosos
bancos de semillas forman parte actualmente de redes
que trabajan en colaboración : a nivel europeo,
la European Native Seed Conservation Network (ENSCONET)
que comprende 19 bancos ; a nivel nacional, los Conservatoires
Nationaux Botaniques Français, en Francia ; la
REDBAG, en España y RIBES, en Italia. Foto (de
izquierda a derecha) : el Insituto Agronomico del Mediterráneo
de Chania, Creta (© MAICh) y el Instituto Botánico
de Barcelona- Cataluña (© Arxiu –
IJBB), miembros del Proyecto GENMEDOC. |
Hay que destacar que los bancos de semillas concentran
casi la totalidad de sus trabajos en la conservación
de variedades agrícolas y sus respectivas especies
salvajes- De hecho, el 90% de todas las accesiones presentes
en los bancos de semillas están constituidas por
especies alimentarias y por plantas comunes que, a escala
mundial, se reproducen de manera intensiva y tienen una
importancia económica fundamental. A partir de 1980
el IPGRI se intereso en numerosas culturas (sobretodo trigo
y maiz) que se conservan en los bancos de semillas como
« cultivar » y « variedad »
La excepción a esta regla la representa el Millenium
Seed Bank (MSB) inglés que conserva más de
21.400 lotes de 10.417 especies salvajes provenientes de
113 países y se dirige a la creación de una
colección representativa de un cuarto de toda la
flora del mundo (24.000 especies).
La reciente difusión de los bancos de semillas para
la conservación de la flora salvaje en peligro de
extinción es la consecuencia de varias iniciativas
a nivel regional para la conservación de la biodiversidad
como la Agenda 21,
y el respeto de las obligaciones previstas en la Convención
sobre la Diversidad Biológica.
Para ciertos bancos, los criterios de rareza, vulnerabilidad
y endemicidad son prioritarios en la elección del
material a proteger y regenerar, sin olvidar, las especies
normalmente consideradas marginales pero importantes para
la biodiversidad de un lugar.
Debido a acuerdos con la FAO, hoy en día hay unos
6 millones de plantas conservadas gracias a la actividad
de 1.300 bancos de semillas. Pero este número solo
representa una pequeña parte de la biodiversidad
mundial y muchas regiones del planeta aún no han
planificado ninguna acción de este tipo.
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| Las
semillas tienen una característica natural, llamada
« dormición », que permite su conservación
durante largos períodos de tiempo en condiciones
adecuadas y con daños limitados. Conservar, en
los bancos, las semillas durmientes de especies raras,
amenazadas o de interés alimentario para el hombre
es una especie de « seguro génético
» contra el riesgo de extinción en la naturaleza.
En las fotografías : algunas especies conservadas
en el Banco de Semillas del Instituto Agronomico Mediterraneo
de Chania (Creta). De izquierda a derecha : Alyssum
fragillimum; Juniperus oxycedrus subsp. macrocarpa;
Phoenix theophrasti (© C.Fournaraki - MAICh). |