Hasta hoy los científicos han descrito aproximadamente
270.000 especies de musgos, helechos, coníferas y
plantas con flores (Angiospermas) pero se cree
que hay más de 30.000 especies todavía desconocidas,
sobre todo en los bosques tropicales.
La biodiversidad vegetal es quizás el mayor recurso
natural para el ser humano desde el inicio de los tiempos.
De un número reducido de plantas silvestres, la humanidad
ha seleccionado y desarrollado centenares de miles de variedades
que son, hoy todavía, nuestra mayor fuente de subsistencia.
Durante el último siglo los agricultores han utilizado
este patrimonio genético para generar cultivos muy
productivos y los científicos incluso han desarrollado
semillas modificadas desde el punto de vista genético
para obtener cualidades más atractivas para el consumidor.
Sin embargo la productividad de nuestra agricultura está
vinculada a la variedad de las especies silvestres, y de
hecho debemos aprovechar esta "fuente" de genes
para suplir la pérdida de variabilidad de las especies
cultivadas y muy seleccionadas.
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| Campos
de gramináceas (©
2005 G. Farano) |
Campo
de trigo cultivado (© P. Pavone - DBUC) |
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Un ejemplo en este sentido es el de las patatas silvestres.
Estas plantas insignificantes, débiles, con pequeños
tubérculos subterráneos, han sido indispensables
para la lucha contra el mildiu (Phytophthora infestans).
Entre 1835 y 1840 este hongo destruyó todos los cultivos
en Europa, produciendo una hambruna que, sólo en
Irlanda, mató aproximadamente a 2 millones de personas.
La enfermedad se controló con fungicidas durante
el último siglo, pero hacia la mitad de los años
80, los agricultores encontraron formas «resistentes».
Estas cepas, particularmente virulentas, redujeron la producción
mundial de patatas en un 15 % en los años 90, con
una consecuente pérdida económica de 325 mil
millones de dólares. En ciertas regiones, como las
altas mesetas de Tanzania, las pérdidas producidas
por la Phytophtora fueron cercanas al 100%.
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La patata, nativa de los Andes, estaba ya cultivada
por los Indios de Perú hace 5000 años.
Las patatas secadas, o «chuno», podían
conservarse durante varios años y eran la fuente
principal de comida para estas poblaciones. |
Afortunadamente los científicos
del Centro Internacional de la Patata de Lima (Perú)
han descubierto que los cultivos tradicionales de los Andes,
igual que las especies silvestres, eran resistentes al mildiu.
La hibridación entre especies resistentes y patatas
cultivadas en Europa introdujo el gen de la resistencia
y resolvió el problema.
Pero las plantas no son solamente fuente de alimentos y
de genes para el hombre, se utilizan también para
mantenerse en buena salud y para mejorar la calidad de vida.
Una gran cantidad de remedios usados hoy para curar enfermedades
posee principios activos de origen vegetal. Pero las plantas
medicinales también son escasas en la naturaleza
a causa de la destrucción de los bosques y de las
alteraciones de los ecosistemas que conducen, no solamente
a la pérdida de la biodiversidad, sino también
a la desaparición de principios activos y de remedios
en un futuro.
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| En
las zonas del mundo donde las condiciones de vida
son precarias, las plantas no sol aportan comida y
remedio sino también refugio, herramientas
y fuego para calentarse y cocinar. (© 2005 Martino
Coppola di Canzano) |