En comparación con el gran número de especies
amenazadas de extinción, los financiamientos destinados
a salvaguardar la biodiversidad son insuficientes y, por
tanto, es primordial definir las prioridades de conservación.
En 1988 el ecologista inglés Norman Myers intentaba
encontrar una solución al problema con la teoría
según la cual la biodiversidad podría ser
protegida con una economía de medios en relación
a las otras estrategias, para la conservación de
zonas relativamente circunscritas del planeta, llamadas
“biodiversity hotspots” (puntos “calientes”
de biodiversidad).
Para estar definida como hotspot, una zona debe presentar
un número elevado de especies endémicas. Siguiendo
este criterio, Myers a identificado 25 hotspots: Cada hotspot
presenta al menos el 0,5%
de plantas vasculares endémicas (Myers
N., et al. 2000).
La ONG Conservación Internacional
(CI), comprometida con la protección de la biodiversidad,
adopta esta teoría a partir de 1989; recientemente
la CI, ha aumentado el número de hotspots
de
25 a 34, después de una revisión
realizada por cerca de 400 especialistas durante cuatro años.
link
En cualquier caso, estos hotspots, representan solamente el
2,3 de la superficie de la Tierra, aunque se estima que el
50% de las plantas vasculares y el 42% de los vertebrados
son exclusivos de estas zonas.
La Cuenca Mediterráne
Al igual que otros ecosistemas de tipo mediterráneo,
este hotspot muestra altos niveles de biodiversidad en lo
que concierne a plantas vasculares pero, por el contrario,
es menos rico en mamíferos y en pájaros.
De las 22.550
especies de plantas vasculares presentes, alrededor de 13.000
son endémicas y concentradas sobre todo en las islas,
las penínsulas, los acantilados rocosos y las cumbres
de las montañas.
El hotspot de la Cuenca Mediterránea está
caracterizado por un núcleo central y por 10
pequeños hotspots que representan solamente
el 22% de la superficie total de la Cuenca y abrigan alrededor
de 5.500 especies de plantas endémicas, es decir
el 44% de las existentes en el mediterráneo. Estos
hotspots son “los puntos más calientes del
Mediterráneo”.
|
|
| El
hotspot de la Cuenca Mediterránea se extiende
desde Portugal a Jordania y desde las Islas Canarias
a Italia del Norte; comprende Chipre, más del
90% de las islas griegas, el Líbano y Portugal,
pero menos del 10% de Francia, de Argelia y de Libia.
De los 2.085.292 km2 restan solamente 98.009 a proteger.
(Cartina © 2005 Conservation International).
|
En el pasado, la mayor parte de este hotspot estaba recubierto
por bosques de encinas, de coníferas y por bosques
deciduos. El hombre ha modificado profundamente el paisaje
vegetal, y hoy, la forma de vegetación más extendida
es la maquia (matorral), constituida por densas formaciones
de arbustos con hojas coriáceas (esclerófilas),
que comprenden los representantes de los géneros .
Juniperus,
Myrtus, Olea, Phillyrea, Pistacia e Quercus.
|
|
| Maquia
arborescente con Juniperus spp.
(© 2005 Gianni Bacchetta - CCB).
|
Algunos de los importantes componentes de la vegetación
del mediterráneo (especies de los géneros
Arbutus,
Calluna, Ceratonia, Chamaerops y Laurus) son, en efecto,
antiguos enclaves de los bosques que cubrían la Cuenca
hace dos millones de años. Los incendios frecuentes
han sido aprovechados con éxito por una especie como
la coscoja (
Quercus coccifera), la jara (
Cistus
spp.) o el
Sarcopoterium spinosum, que crecen
muy bien después del fuego.
|
|
La Región mediterránea presenta una
gran riqueza en especies arborescentes endémicas
(201 sobre 290 especies autóctonas); entre
las más interesantes se encuentran el cedro
del Líbano (Cedrus libani © Pietro Pavone
– DBUC), el árbol de Argan (Argania spinosa
©2003-2004 LabMagazine.com)
y la palmera datilera de Creta (Phoenix theofrasti
- © C. Fournaraki – MAICH), la única
palmera originaria del Mediterráneo.) |